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Ramón Abrantes Blanco. Nacido en Corrales del Vino, Zamora, el 28 de enero de 1930, en el seno de una familia humilde, que junto a sus nueve hermanos vivió en Corrales del Vino, hasta que en 1936 y con motivo de la Guerra Civil se traslada con su familia a la capital, lugar donde mas tarde aprendería el oficio de su padre que era zapatero. Falleció el 18 de agosto de 2006, a los 76 años, murió a las 16.30 horas en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora.

Cursó sus primeros estudios en el colegio Jacinto Benavente en el barrio de la Horta, formación que tuvo que compaginar con distintos trabajos. Empezando por modelar en barro, más tarde ingresó en una escuela de dibujo y posteriormente en la de San Ildefonso, por ello, se dice que formo parte de la denominada Escuela de San Ildefonso, de la que fue un emblemático participe. Pronto entró a trabajar en diferentes talleres artesanos.

Aunque en gran parte era de formación autodidacta, trabajo con muy diversos materiales, como la madera, el bronce el granito, o la pizarra. Buena parte de sus esculturas presenta la figura de la «mujer-madre».
Trabajaba habitualmente en La Casa Taller que el artista tenia en la Calle Sacramento (calle enfrente de la puerta de la iglesia de San Juan en Zamora), aunque tuvo un primer taller en la calle Doncellas, la mantuvo abierta el artista hasta sus últimos días, en sus últimos días también solía trabajar en su finca.

Dijo de él su amigo y filosofo Agustín García Calvo, «Las esculturas representan casi todas masa de mujer, ya enteras, o ya más bien torsos centrados alrededor del regazo, lo que la moral mandaba tapar antaño. Y estas obras son tan castas y tan sensuales ¿Cómo pueden darse juntas las dos cosas? Ha habido una transmutación, una alquimia de cincel, entre materia y tema: la sensualidad de la mujer está en la piedra, es la piedra».

García Calvo, Agustín (1979): “Las esculturas de Ramón Abrantes.” El País, 1979

Foto de portada de Ricardo Flecha